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7/08/2017 - Colombia

Penalizar al cliente es penalizar a las trabajadoras sexuales autónomas

Desde RedTraSex unimos nuestra voz a la Asociación de Mujeres Buscando Libertad (ASMUBULI) y al Sindicato de Trabajadoras Sexuales de Colombia (SINTRASEXCO) en el rechazo de la propuesta de ley de la congresista Clara Rojas González que busca penalizar al cliente de un servicio sexual.

El pasado viernes la congresista liberal Clara Rojas González radicó un proyecto de ley para que quienes paguen por servicios sexuales a personas en situación de prostitución sean sancionados con multas progresivas de hasta de 32 salarios mínimos legales mensuales vigentes, aproximadamente 23 millones de pesos colombianos.

Desde RedTraSex expresamos nuestro rechazo y una profunda preocupación ante este proyecto de ley que busca penalizar al cliente, pues con ello se perjudica directamente los derechos de las trabajadoras sexuales autónomas. Se trata de una medida prohibicionista en la cual al penalizar el consumo se penaliza (indirectamente) la oferta del servicio por parte de las mujeres mayores de edad que ejercemos el trabajo sexual por voluntad propia.

La penalización del cliente nos expone, a las trabajadoras sexuales, a una situación de mayor clandestinidad. Al prohibir la demanda de servicios sexuales, el ejercicio de nuestro trabajo se vuelve clandestino, lo que hace que nos veamos más vulnerables a los abusos y presiones policiales, de clientes, de locadores, etc.

Además, la medida propuesta refuerza la criminalización del trabajo sexual equiparándolo con un delito lo cual es una noción errada; el trabajo sexual no es un delito, la trata de personas, la prostitución forzada y la explotación sexual infantil sí, por lo que es de vital importancia tener claras las diferencias: y si se busca terminar con delitos no le llamemos “cliente” a quien abusa de una menor o secuestra y trata personas.

Cuando se penaliza al cliente, se penaliza a quien paga por servicios sexuales de una trabajadora sexual, lo cual no incurre en la infracción de ninguna ley, de lo contrario No se habla de un cliente. Quien paga por servicios sexuales no consensuados y/o de menores de edad es un delincuente, un abusador, pero nunca puede hablarse de un “Cliente”.

En si, la promulgación de este tipo de proyectos amplía la vulneración de nuestros derechos y no tienen en cuenta que las trabajadoras sexuales somos actoras claves para prevenir, denunciar y erradicar la trata de personas.

¡No somos parte del problema, somos parte de la solución!